Tour a Chernobyl: Parte I.

LOCALIZACIÓN.

‘Zona de exclusión’, Ucrania.

TOUR A CHERNOBYL. PARTE I

El viernes 14 de abril a las 7 de la mañana, en la agobiante estación central de Kiev, tiene lugar el punto de encuentro de la agencia Chernobylwel.com .

Unas 70 personas de diferentes países de Europa esperan la llegada de los guías de Chernobylwel, como nosotros. Repartidos en pequeños grupos y en seis furgonetas, ¡¡empieza nuestro esperado tour!!

Son casi 120km los que separan la capital de Ucrania de la conocida Zona de exclusión. Poco a poco dejamos atrás el ajetreado caos de la capital y el tráfico disminuye a medida que nos acercamos a la zona. Si miras por la ventana asombra ver como incluso los prados dejan de estar sembrados y los coches que antes nos acompañaban, van tomando diferentes rumbos.

El viaje se hace corto. Nos ponen un documental para hacer más ameno el trayecto, el guía nos explica las normas, reparte los contadores Geiguer y nos dan un pequeño obsequio: un periódico cuidadosamente preparado con artículos de interés sobre Chernobyl.

Al final de una carretera de asfalto descuidado aparece el primer Checkpoint. Bajamos de las furgonetas y la sensación no deja de ser extraña. Sabes que estás en la zona más contaminada del planeta pero no se percibe nada raro. El aire es fresco, los pajaritos cantan y vienen perros a saludarte (aunque está prohibido tocarlos). Podría ser una excursión cualquiera sino fuere por los intimidantes semblantes serios de unos militares bien armados. Nadie alza el tono de voz, ni siquiera uno se atreve a alejarse mucho de su grupo.

Antes de entrar, el guía nos muestra unos paneles que detallan los niveles de radiación en cada una de las subzonas en las que está dividida la Zona de exclusión. Nos habla con un tono desenfadado y amistoso para aliviar tensiones: –“Hay radiación sí, pero ésta no os va a matar. Todos los anteriores turistas están hoy felizmente en sus casas y vivos.” -comenta risueño Serghei.

Después de que los militares revisen las furgonetas y éstas pasen un primer control de radiación, nos reúnen para firmar la documentación obligatoria. Mientras un militar corrobora nuestras identidades, el guía nos facilita los documentos. En el primero aceptas un acuerdo en el que afirmas comprender que existen ciertos niveles de radiación en la zona, además, en este les eximes de toda responsabilidad sobre los problemas de salud que uno pueda padecer de ahora en adelante. En el segundo, confirmamos que no tenemos ninguna de las enfermedades del largo listado expuesto.

 

Zona de exclusión I -a 30km de la central nuclear-.

Siguiendo por las mismas carreteras sombrías, a lado y lado del asfalto, en algunos prados empiezan a verse piquetes con el símbolo de alerta por radiación. Enterrados bajo tierra yacen por cada piqueta pequeños pueblos ahora desaparecidos. Parece ser que se trataban de humildes pueblos construidos íntegramente con estructuras de madera. La madera absorbe la radiación y es imposible descontaminarla con lo cual decidieron derribar dichas poblaciones y sepultar los escombros bajo un manto de tierra.

 

El contador Geiguer marca 0.12 microsieverts/hora. (Niveles normales de radiación).

Nuestra primera parada empieza por un camino de tierra y nos adentramos en un bosque como cualquier otro. Absorta mirando el suelo y pensando en la radiación y en no mojarme los zapatos en los charcos de agua, no me había dado cuenta del detalle. Casi imperceptibles entre la vegetación, permanecían silenciosas múltiples casitas y pequeños edificios… Sin darnos cuenta habíamos entrado en una pequeña población medio absorbida por la naturaleza.

<…¡¡En este primer contacto yo tengo los nervios a flor de piel!! No dudo en mirar por las ventanas, saco la cámara y empiezo a fotografiar los primeros detalles: una modesta cesta de mimbre, una botella de vino, etc. ¡Me llaman la atención! El grupo tiene que permanecer unido y seguir la guía de visitas establecidas…

Un sentimiento agridulce porque no puedes entretenerte todo lo que desearías… >

Seguidamente, llegamos a lo que parece ser la zona centro de la población con los principales edificios públicos. El más emblemático de todos ellos, sin duda, el teatro! Sólo con cruzar las tres grandes puertas de la entrada ya empiezo a saborear las maravillas que se conservan en la Zona de exclusión. El hall destaca por unos grandes azulejos esculpidos que adornan la pared. La amplia y luminosa sala principal tiene unos grandes ventanales en ambos lados, molduras con delicados motivos florales y, al fondo, un bien conservado escenario. En el exterior, aún permanecen los restos de algunos automóviles en los que se ha acomodado el musgo.

De regreso, visitamos una pequeña zona de culto en cuyas lápidas de mármol negro se exponen los nombres de los habitantes fallecidos víctimas de la radiación, agrupados por familias.

<…Es inquietante leer tantos nombres con el mismo apellido…. O ver también los ramilletes de flores que algunos familiares, amigos, vecinos y/o turistas colocan cuidadosamente junto a las lápidas…>.

 

Zona de exclusión II -a 20km de la central nuclear-

El segundo Checkpoint no es distinto al primero: las mismas barreras de hierro impiden el paso, hay militares bien armados y todos nosotros (vehículo incluido) tenemos que superar el segundo control de radiación.

A pocos kilómetros del punto de control es donde reposa la ciudad de Chernobyl, -exactamente a 14,5 km de la famosa central nuclear que lleva su nombre-.

0.20 microsieverts/hora. (Niveles normales de radiación).

A lo lejos, enseguida reconozco algunos edificios que aparecen en los documentales. El cartel y la mítica estructura metálica en forma de ángel señalan el inicio de la ciudad. Bajo esta regia estructura se reúnen también ofrendas a los difuntos. Curiosamente, hay un pedazo de pan, un vaso de vodka y varios ramos más de flores.

Después de unos segundos de silencio el guía procede con la ruta y de nuevo… Alzo la vista y veo algo ante mi que me desconcierta… Estratégicamente colocados en ambos lados de un camino de tierra rojiza, cientos de carteles acompañan lo que parece una infinita pasarela que se disuade en el horizonte… Es un escenario tan insólito y anómalo que mi mente no llega a comprender exactamente que esta viendo… Y de repente todo cobra sentido; <Cada cartel contiene el nombre propio de una población derruida y enterrada bajo tierra>, nos comenta Serghei.

El grupo empieza a recorrer este simbólico cementerio y nosotros lo seguimos unos pasos más atrás, en silencio, perplejos y quizás empezando a comprender la autentica envergadura de la tragedia de Chernobyl… <Sumida en mis propios pensamientos, no puedo evitar sentir verguenza… Y la bautizo para mis adentros como la ‘pasarela de la vergüenza de la ambición humana’ en la que queda latente que el ser humano no debería haber jugado jamás con aquéllo que no alcanzaba a comprender, ni a dominar…>.

Pocos metros después, una extraña antena señala el punto en el que se encuentran los buzones donde la población recibe y deposita la correspondencia. Más adelante, atónitos observamos los efectos de la radiación en el tronco de un árbol cuidadosamente cortado… Acto seguido, unas simbólicas piedras conmemoran a las otras dos poblaciones afectadas por accidentes nucleares (Hiroshima y Fukushima).

Siguiendo la ruta, desfilamos por delante del edificio que albergó la sede central del gobierno junto a un gran mapa de la ciudad de Chernobyl y, a pocos metros, hallamos la imponente estatua de Lenin.

Después del paseo, subimos de nuevo a la furgoneta y nos trasladamos hacia la próxima visita. Una vez más, algún que otro perro se nos acerca en busca de afecto. Les dedico unas dulces palabras intentando mantener las manos elevadas por encima de la cintura para ni siquiera rozarle.

Siguiente destino… ¡Que grata sorpresa bajar del vehículo y encontrarse una peculiar iglesia en perfecto estado y cuya existencia desconocía!. Se trata de una catedral con los rasgos propios de la arquitectura y la fe de la iglesia ortodoxa, bautizada como la Iglesia de San Elías de Chernobyl.

El vibrante colorido resalta entre tanto hormigón y asfalto y, Serghei nos desvela que la antigua iglesia quedó completamente calcinada el 24 de abril de 1996, justo dos días antes del décimo aniversario del accidente de Chernobyl. El edificio que contemplamos es una reconstrucción de la iglesia original.

Esta nueva parada nos sitúa frente a una ya conocida estatua de mármol blanco… Por los múltiples documentales existentes sabemos que tras esta se oculta la más conocida guardería de la Zona de exclusión. Sus altos niveles de radiación y el terrorífico suceso que oculta entre sus paredes marca la historia de Chernobyl.

1,67 microsieverts/hora. (Cerca de los niveles considerados de ‘riesgo elevado’).

Al entrar encontramos los diminutos armarios en los que los niños guardaban chaquetas y mochilas y, en otras dos estancias persisten las pequeñas literas donde dormían la siesta… <Es quizás este el lugar que más aflicción produce a nuestros corazones. No puedes eludir aquellos juguetes con los que felizmente jugueteaban los niños, los seres más perjudicados por la radiación -pues son estos junto a las personas mayores en los que mayor incidencia produce la radioactividad-.>

Y al salir, entre los arboles en un rincón a la izquierda, veo la popular muñeca que sale en los documentales. Una Nancy rubia, ahora de pelo grisáceo por la mugre del bosque, permanece inmóvil tendida en el suelo… Nadie se atreve a acercarse demasiado a ella. Todos aquí parecen conocer de quien se trata. Su fama la precede… Todos sabemos que es altamente radiactiva.

Esta es otra de las curiosidades de la radiactividad; mientras algunos objetos tienen apenas radiación, otros irradian desmesuradamente sin explicación.

La siguiente parada nos llevan a visitar la maquinas utilizadas para recoger los escombros del tejado del reactor número 4. Esas runas se debían depositar dentro del gran agujero que la explosión causó en el reactor para, posteriormente, ser sellado. Desgraciadamente la radiación destruyó los controles de estas mini excavadoras a control-remoto, siendo luego una enorme grúa con un gancho y, finalmente la mano del hombre, las que tuvieran que terminar dicho trabajo.

Estas fueron creadas para evitar que los hombres se acercaran a la zona cero, pero su importante cometido duró apenas unos minutos y, solo fue para el ser humano otra lección más del poder del átomo.

Continuará…

AGRADECIMIENTOS:

  • A El boletarire de Underave y a B. Solà. Gracias por estar tan locos como para acompañarme a la Ciudad muerta y por la confianza ciega depositada en mi. <3 <3 <3
  • A M. Jaramillo por estar siempre dispuesta a leer y corregir mis larguísimos escritos.

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6 pensamientos en “Tour a Chernobyl: Parte I.

  1. Siempre hay formas de descubrir un lugar , gracias a ti Marta lo he visto con otros ojos. Espero que no hayas vuelto con tres cabezas jejejeje. Buen trabajo !!! 👏👏👏

    • Muchas gracias Jordi por tu comentario!!! Este es el objetivo.. el poder compartir estos lugares y ver la belleza de estos des de otra perspectiva.
      En respuesta a tu pregunta… No, no he vuelto con 3 cabezas!! jajaja

  2. És molt trist veure exemples com aquest que mostren com l’ésser humà destrossa el planeta d’aquesta manera.
    Un dels accidents més bèsties on tanta gent va perdre la vida i tantes conseqüències han deixat ja gairebé per sempre.
    Gràcies M.S. per documentar i mostrar la realitat actual en aquest magniífic article!
    Ehorabona i ànim per a les teves pròximes aventures!

    • Moltíssimes gràcies pel teu comentari!!

      No hi ha major satisfacció que compartir aquesta passió pels llocs abandonats, la seva història i arribar a transmetre-ho a altres persones! I la radiació, tot i que ha tingut, té i tindrà conseqüències terribles, és quelcom fascinant.

      Gràcies de nou!

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