Artículo: ¿Qué se esconde tras Chernobyl?

Todo amante del Urbex sueña en visitar los mejores y más apasionantes abandonos del mundo… Y sin duda Chernobyl -y la zona de exclusión- encierran muchos de los preciados tesoros que muchos aficionados de la exploración urbana desean ver y fotografiar.

Este es un artículo informativo en el que decido exponer de un modo más personal, todo aquello que he aprendido en los últimos seis meses sobre la conocida como “la ciudad muerta” y los secretos que en ella se esconden.

  1. La decisión…

La verdad es que viajar a Ucrania con el objetivo fijado en Chernobyl estuvo lejos de ser una decisión reflexionada… Una noche de setiembre tomé la decisión de visitar la pequeña ciudad cuyo nombre estremece a todo aquél que conoce su historia… Impulsivamente compré un par de billetes de avión, reservé el tour y busqué un hotel a buen precio.

Formular las palabras “vacaciones” y “Chernobyl” en una misma frase provocan un ambivalente torrente de opiniones a cada cual más dispersa. Mientras que para algunos este viaje suponía una interesante aventura sin peligro alguno, otros nos advertían de los horrores de la radiación y de las consecuencias de exponernos a tal riesgo… Fue en un momento de incertidumbre -en el que uno no sabe a qué o a quién debe creer-, cuando decidí iniciar mis propias investigaciones.

Quiero que quede bien claro que no soy una experta en el tema y, probablemente, hay miles de personas con mayores conocimientos que los míos… Pero hoy aquí, me atrevo a contaros mi humilde “investigación” sobre la radiactividad y Chernobyl en mi intento de responder a la gran pregunta; “¿En qué medida es seguro/peligroso viajar a la “Ciudad fantasma?“.

  1. Los antecedentes…

Un 28 de abril de 1986 explotaba el reactor número 4 de la Central Nuclear de Chernobyl. Una fecha que marcaría el calendario de la historia por ser el mayor desastre nuclear de la humanidad, además de ser un símbolo del desconocimiento, la ambición y -porque negarlo- de la estupidez de la raza humana.

Ese negro mes de abril del 86 nació una nueva guerra… Silenciosa, invisible, incolora, inocua, insípida y aún desconocida; la llamada “guerra contra el átomo”. Una guerra sin tanques ni soldados, sin armas ni munición… Una guerra que sentenció a toda una población de humildes e inocentes trabajadores. Durante los días posteriores se vieron afectados los habitantes de no solo la actual Ucrania, sino de la también adyacente “Belaruss” y una parte de la antigua U.R.S.S.

  1. La liberación nuclear…

Cientos de artículos intentan nombrar el listado de elementos químicos radiactivos que fueron liberados en el desastre nuclear de Chernobyl… A pesar de las discrepancias entre unos y otros parecen tener en común a un no menospreciable listado de nombres: Plutonio 239, Cesio 137, Estroncio 90, Yodo 131 y Americio 241. Posteriormente, ya a las puertas de la mismísima “zona de exclusión” descubrí sorprendida que se nombraran otros elementos tales como; Plutonio 238, Plutonio 240 y Plutonio 241.

Este análisis requirió un estudio minucioso en el que siempre intenté contrastar varias informaciones.

5. La radiación…

Todos estos elementos expuestos anteriormente pertenecen a un tipo de radiación llamada radiación ionizante. Este término designa a un tipo de energía liberada por los átomos en forma de ondas electromagnéticas (rayos gamma o rayos X) o partículas (partículas alfa y beta o neutrones).

La desintegración espontánea de los átomos se denomina radiactividad, y la energía excedente emitida es una forma de radiación ionizante. El daño que causa la radiación en los órganos y tejidos depende de la dosis recibida, o dosis absorbida, que se expresa en una unidad llamada gray (Gy). El daño que puede producir una dosis absorbida depende del tipo de radiación y de la sensibilidad de los diferentes órganos y tejidos.

Cabe decir que la mejor protección contra la radiación es evitar toda exposición a esta… pero nuestra decisión era firme, los billetes de avión ya estaban pagados y mi ilusión estaba en juego.

6. El análisis de los principales elementos químicos…

Plutonio 239 – Radiación Alfa

Este tipo de radiación está formada por núcleos de helio cargados positivamente de elevada energía y baja capacidad de penetración y que, por lo tanto, las detiene una simple hoja de papel.

El Plutonio 239 es un elemento que no penetra a través de la dermis si no que permanece en la piel y la ropa. El peligro del P239 yace en su radiotoxicidad y puede ser ingerido mediante la respiración o durante la ingesta de alimentos y bebidas. En caso de penetrar en el organismo, éste se asienta principalmente en los pulmones causando cáncer de pulmón u otros órganos -dependiendo de en cual se deposite-.

Tiene un periodo de semi-desintegración de 24.000 años y es el motivo por el cual Chernobyl no podrá ser habitada en mucho tiempo. El Plutonio permanece -y permanecerá- en la tierra durante este largo periodo de tiempo.

Cesio 137 –Radiación Beta

Tipo de radiación formada por partículas que penetran en el interior del organismo, estas son capturadas por las moléculas del cuerpo y en consecuencia vulnerables a sufrir modificaciones.

De la información anterior se deduce pues que el Cesio 137 penetra en el organismo de modo inevitable incluso traspasando la ropa, el papel o el plástico. Este elemento tiene predilección por depositarse en todos aquellos tejidos blandos del cuerpo humano. Su periodo de semi-desintegración es de 30 años -motivo por el que debería haber desaparecido casi en su totalidad-. Sin embargo, los estudios más recientes demuestran que este elemento no se ha disipado del modo que se esperaba y, aun hoy en día, los científicos no han encontrado una explicación razonable a este fenómeno.

Chernobyl alberga medianos y altos niveles de Cesio 137. Una sobre-exposición a niveles muy elevados de este elemento se reconocen por provocar rápidamente una cadena de síntomas como náuseas, vómitos, diarrea y/o hemorragias, entre otras.

 

Estroncio 90 –Radiación Beta

Al igual que el anterior, el Estroncio penetra en el organismo y su incidencia se adhiere especialmente en huesos, médula ósea y en aquellos tejidos de sus alrededores -de igual modo que lo hace el calcio-.

Su periodo de desintegración es de 28 años aunque -al igual que el Cesio 137-, este lo podemos encontrar en niveles moderados y altos dentro y fuera de la Zona de exclusión.

Altas dosis de Estroncio 90 provocan en el cuerpo una disminución de las células blancas del organismo y problemas de inmunodeficiencia.

Yodo 131 –Radiación Gamma

Este es el más peligroso tipo de radiación ionizada por su elevado poder de penetración y modificación en el organismo. Esta radiación causa una alteración del ADN. Las consecuencias fueron nefastas; miles de nacimientos de niños y niñas con enfermedades y malformaciones (además de provocar centenares de abortos intencionados cuyas cifras superan a los 200.000 solo en Bielorrusia).

Su periodo de desintegración es de tan solo 8 días y, evidentemente, este elemento radiactivo no se encuentra ya presente en la zona.

Cabe destacar que es la glándula tiroidea la que absorbe el Yodo 131 de un modo indiscriminado causando cáncer sobre ésta, pues el cuerpo no distingue entre el yodo normal que adquirimos a través de los alimentos de aquél radiactivo. Por este motivo, administrar dosis adecuadas de yodo natural puede ‘saturar’ esta glándula evitando así que se absorba el yodo radiactivo.

 

Americio 241 –Radiación Beta y Gamma

Este elemento tiene la particularidad que aumenta en la medida que desciende el Plutonio. Los largos periodos de semi-desintegración de los diferentes tipos de Plutonio nos indican que los niveles de Americio son aún bajos y que, su presencia al igual que su “progenitor”, permanecerán durante muchas décadas.

Este elemento no solo penetra en el cuerpo humano (con especial incidencia en pulmones, tejidos blandos, huesos, etc.), sino que se deposita también en la superficie de la tierra y en el agua.

Los niveles de Americio son tan bajos que, en proporción, la exposición a este elemento no se considera peligroso. O eso dicen…

7. La reflexión…

Esta información anterior -citada de manera resumida-, nos permite deducir varias ideas;

Es falso que viajar a Chernobyl produzca la muerte. De hecho, los estudios científicos no pueden demostrar que la exposición recibida durante un tour a Chernobyl sea causante exclusiva de enfermedades posteriores. Algunos malos hábitos como el tabaco, el alcohol o el estrés, también son precursores de muchas enfermedades.

No es cierto que ir a Chernobyl sea “totalmente seguro”. Los niveles de radiación existen, la exposición es inevitable y cabe destacar que ésta afecta a cada organismo de una manera diferente. Muchos murieron por una sobre-exposición de radiación durante el desastre y los días posteriores -marcados por el silencio del comunismo-. Aunque también es cierto que muchas personas viven en zonas con radiación y otras muchas aún siguen trabajando en la central. (El cierre total de la central no se producirá hasta 2065 aproximadamente).

Además, los 30km que forman la Zona de exclusión fue una cifra escogida digamos “al azar”. Hoy en día sabemos a ciencia cierta que existen niveles de radiación superiores a los encontrados dentro del perímetro de la zona de exclusión en zonas como la misma capital del país; Kíev.

Las consecuencias del Turismo Radioactivo no son aún calculables porque, por poner un ejemplo, la absorción de Cesio 137 tarda entre 12 y 30 años en desarrollar algún tipo de cáncer. -Y apenas hace 10 años del inicio de los tours turísticos en la zona-.

8. El objetivo: evitar y/o minimizar la absorción…

Se suele decir que “toda precaución es poca”… Y nosotros tomamos desde suplementos alimenticios naturales durante un mes a algún otro tipo de medida como tirar la ropa y los zapatos que usamos durante el tour.

¡Buscad y leed mucho si os aventuráis a realizar turismo radioactivo! ¡Información hay muchísima y el tema es sumamente interesante!

Os adjunto algunos de los documentales, artículos y libros que leí acerca de la radiación , de Chernobyl, de sus elementos químicos y sobre como minimizar los efectos de la exposición a la radiactividad.

DOCUMENTALES DE INTERÉS:

ENLACES SOBRE LA RADIOACTIVIDAD:

ENLACES RELACIONADOS:

4 pensamientos en “Artículo: ¿Qué se esconde tras Chernobyl?

    • Muchas gracias María!!

      En respuesta a tu pregunta… Sí, he visto todos los documentales y artículos que hay adjuntos como enlaces de interés!! Y muchos otros que no se encuentran en esta lista. Lástima que cuando estaba investigando sobre Chernobyl y la radiación no los guardé. Ahora me arrepiento!!

      Anímate a ir! Kíev es una ciudad especial, llena de sorpresas y encanto! Y Chernobyl que decir… un puto sueño! jajaja

      Besos!!

  1. Molt bon article sobre els pros i els contres d’anar a visitar Chernobyl! Ho explica tot amb molt detall i d’una manera molt objectiva!

    Recomano la seva lectura profunda si es vol anar a visitar aquesta zona tant extrema! 🙂

    • AIXXX MOLTES GRÀCIES!!!! ETS UN SOL!! Deus ser dels pocs del planeta terra que ha tingut la santa paciència de llegir tot el rotllo que us he explicat… i lo bo és que es tracta de la versió resumida!!

      No hi ha tema més fascinant que la radiació!! Bueno… algun que d’altre si… 😀

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